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Conquistas mi espacio sin invadirlo.

jueves, 14 de junio de 2018

La lagartija Chan conoce el pueblo de Silvia García

Chan era una lagartija nada aventurera. Lo sabía porque cuando escuchaba las historias de sus abuelas lagartijas le entraba un miedo atroz con solo pensar que tenía que salir por callejuelas de pueblos llenas de muchos otros animales vecinos, al intenso sol, con muchos niños correteando… 

No se sabe por qué, pero Chan llegó con su familia de lagartijas a vivir a una zona de grandes edificios, con pocos animales alrededor y con poco sol. Correteaba todos los días por un jardín abandonado sin que nadie la molestara detrás de su alimento, entre sus flores y con su madre así que vivía muy tranquila.

Un buen día, Chan estaba caminando cerca del asfalto cuando no se enteró del ruido que hacía un niño al correr y sintió como alguien la cogía.

- ¡Ahhhhh Dios mío! ¡Me han atrapado! A mí, que vivo en la máxima tranquilidad. 

El niño tenía a Chan en su mano izquierda, la observaba y sonreía por el original hallazgo. En la otra mano tenía una pequeña jaula. 

- ¡Qué feliz soy! -dijo en alto el niño mientras metía a Chan en la jaula-. Ya tengo una mascota

Chan gritaba para sus adentros:

- ¿Dónde me lleva? Pero si soy una lagartija. Cómo voy a ser su mascota. 

No había podido avisar a su mamá y se llevaría un disgusto. 

El niño enseñó a Chan a todos sus amigos del barrio y al día siguiente la metió en el maletero del coche para llevársela de fin de semana a su casa del pueblo. Chan pensó que nunca más estaría en libertad pero no fue así, nada más llegar a un pueblo llmado Toldesilla sintió como le daba el aire en su rostro. ¡Por fin podría ser libre!

El niño apoyó la jaula en el suelo y abrió la pequeña compuerta. Chan estaba muerta de miedo, para ella era como ir a la selva. El niño la sacó con sus pequeños dedos y Chan correteo entre la tierra que nunca había conocido antes.

Por primera vez sintió que tenía sus pequeñas patas muy ágiles, con el miedo que tenía y resulta que era más fácil arrastrarse por la tierra. El niño jugaba mientras a ponerle una carretera con piedras. Chan se divertía intentando esquivarlas. De repente sintió que alguien la llamaba:

- Ey tú ¿Quién eres? ¿No te conozco?

Chan miró para la derecha y vio a un pequeño insecto muy raro para ella.

- Soy Chan la lagartija ¿Y tú? 

- Soy Teo el escarabajo. 

El niño vio que Chan se paraba con el escarabajo y los juntó a los dos en otra parte del mismo jardín. Chan y Teo se hicieron amigos esa mañana y cuando el niño se fue y los dejó solos. Chan disfrutó del intenso sol del que tanto le hablaban sus familiares, de trepar por las rocas, de comer más variado que en la ciudad… ¡Qué divertido era el pueblo!


Pasaron varios días y Chan disfrutaba del entorno cuando por segunda vez en tan poco tiempo sintió que lo volvían a atrapar. Intentaba mover su cuerpo para percibir quien era esta vez y volvió a reconocer al niño al que le tenía que estar agradecida. Otra vez la horrible jaula. El niño consiguió volver a meter a Chan en el recipiente y llevárselo a la ciudad de nuevo.

Chan pensaba que al final si lo cambiaba de sitio se volvería a quedar solo pero no fue así. El niño lo devolvió al mismo lugar donde lo había cogido y Chan pudo encontrarse con su familia de lagartijas que la habían echado de menos y disfrutaron mucho de las historias nuevas que Chan contó.

Valores: valentía y superación.

jueves, 7 de junio de 2018

El conejito soñador de Eva María Rodríguez

Había una vez un conejito soñador que vivía en una casita en medio del bosque, rodeado de libros y fantasía, pero no tenía amigos. Todos le habían dado de lado porque se pasaba el día contando historias imaginarias sobre hazañas caballerescas, aventuras submarinas y expediciones extraterrestres. Siempre estaba inventando aventuras como si las hubiera vivido de verdad, hasta que sus amigos se cansaron de escucharle y acabó quedándose solo.

Al principio el conejito se sintió muy triste y empezó a pensar que sus historias eran muy aburridas y por eso nadie las quería escuchar. Pero pese a eso continuó escribiendo.

Las historias del conejito eran increíbles y le permitían vivir todo tipo de aventuras. Se imaginaba vestido de caballero salvando a inocentes princesas o sintiendo el frío del mar sobre su traje de buzo mientras exploraba las profundidades del océano.

Se pasaba el día escribiendo historias y dibujando los lugares que imaginaba. De vez en cuando, salía al bosque a leer en voz alta, por si alguien estaba interesado en compartir sus relatos.

Un día, mientras el conejito soñador leía entusiasmado su último relato, apareció por allí una hermosa conejita que parecía perdida. Pero nuestro amigo estaba tan entregado a la interpretación de sus propios cuentos que ni se enteró de que alguien lo escuchaba. Cuando acabó, la conejita le aplaudió con entusiasmo.

- Vaya, no sabía que tenía público- dijo el conejito soñador a la recién llegada -. ¿Te ha gustado mi historia?
- Ha sido muy emocionante -respondió ella-. ¿Sabes más historias?
- ¡Claro!- dijo emocionado el conejito -. Yo mismo las escribo.
-  ¿De verdad? ¿Y son todas tan apasionantes?
- ¿ Tú crees que son apasionantes? Todo el mundo dice que son aburridísimas…
- Pues eso no es cierto, a mí me ha gustado mucho. Ojalá yo supiera saber escribir historias como la tuya pero no sé...

El conejito se dio cuenta de que la conejita se había puesto de repente muy triste así que se acercó y, pasándole la patita por encima del hombro, le dijo con dulzura:
- Yo puedo enseñarte si quieres a escribirlas. Seguro que aprendes muy rápido
- ¿Sí? ¿Me lo dices en serio?
- ¡Claro que sí! ¡Hasta podríamos escribirlas juntos!
- ¡Genial! Estoy deseando explorar esos lugares, viajar a esos mundos y conocer a todos esos villanos y malandrines -dijo la conejita-

Los conejitos se hicieron muy amigos y compartieron juegos y escribieron cientos de libros que leyeron a niños de todo el mundo.

Sus historias jamás contadas y peripecias se hicieron muy famosas y el conejito no volvió jamás a sentirse solo ni tampoco a dudar de sus historias.

Valores: amistad y autoconfianza.

jueves, 31 de mayo de 2018

Esta historia para aquellos que no la leyeron

Un día como otro cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.

Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:

Padre: ¿Qué te pareció el viaje?

Hijo: Muy bonito, papa. 
Padre: ¿Viste lo pobre que puede ser la gente? 
Hijo: Si.

Padre: ¿Y qué aprendiste?

Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mitad del jardín, ellos tienen un río que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca estamos juntos. 

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó: Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser.

jueves, 24 de mayo de 2018

No existe

No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna.

El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación.

jueves, 17 de mayo de 2018

Enamórate

Enamórate de una mujer humilde y que no aparente ser lo que no es. Que se acueste sin maquillaje y se levante al natural, sin ningún tipo de vergüenza. Que sea inteligente, luchadora y trabajadora, que te ayude a ser la mejor versión de ti.

Enamórate de esa mujer que todo lo quiera hacer contigo y que en ti lo encuentre todo, de esa que no te exige ni la contraseña del teléfono pero si te exige que des lo mejor de ti.

Enamórate de esa "loca" que te haga reír aunque estén en un sitio público y no le importe los demás.

Enamórate de la mujer que quiera verte progresar y te ayude a conseguirlo, que te cuide, te respete, pero lo más importante, que te apoye en tus decisiones y te ayude a ser un excelente hombre en esta vida.

Enamórate de esa mujer que confíe a ojos cerrados en ti, esas son las que de verdad valen  y por las que merece la pena luchar.

jueves, 10 de mayo de 2018

Contra las cuerdas

Pinterest
Su sencillez, su sexo salvaje y sus conversaciones profundas.

Su locura transitoria, sus fiestas de desfase y sus findes encerrados en casa.

Solo tú lo tendrás todo.

Solo tú serás todas.

jueves, 3 de mayo de 2018

JF Torres

Yo ya no la quiero.

Ya que te la has llevado, déjame decirte algunas cosas: a pesar de que no haya razón para ello te rogaría que no te tomaras ninguna de estas palabras como un ataque o sutileza envenenada para demostrarte que la conozco mejor que tú.

No, no tengo ningún interés en desenterrar hachas, y menos de guerra.


Quiero dejarte claro que no debes preocuparte, para mí ella es pasado, yo ya no la quiero.


Verás, es complicada, y creo que el tiempo que llevéis te habrá bastado para hacerte una idea. Ése es el primer consejo que debes tener claro: no importa lo complicada que creas que es hasta ahora, lo es muchísimo más. Vas a encontrarte con una chica que amanezca enfadada cuando la noche anterior os acostásteis sin el menor problema, y pobre de ti si le preguntas qué le pasa. Las causas de ese enfado pueden ser tan demenciales como que haya soñado que la engañabas y ahora su mente le esté diciendo que quizá haya sido una “señal” o que tiene un problema y pretende que tú se lo adivines sin que ella diga o haga lo más mínimo para facilitarte el hallazgo.

Tendrás una chica que te dirá mil veces que no es celosa y te mentirá en cada una de esas mil (su especialidad es empezar la frase diciendo “Que conste que no soy celosa, pero…”), que mirará mal a cualquier chica con la que hables y ella no conozca, que te hará millones de preguntas trampa en las que, amigo, respondas lo que respondas estarás perdido.

A veces sentirás que es inmadura, o caprichosa, y te querrás volver loco cuando compruebes que te acusa de cosas que luego ella es la primera que las hace.

Tiene miedo. Simplemente tiene miedo.

No la justifico, te aseguro que yo sé mejor que nadie cuánto de insoportable puede llegar a ser, pero debes aceptarlo. La han devastado antes de ti, antes de mí, y no se le va a olvidar jamás. Tienes que vivir con ello, y quererla así. No la fuerces a que te cuente qué le ocurrió. No la hagas sentir culpable porque no se le haya olvidado.

Si no quieres soportar nada de esto, vete ahora. Vete ya.

Pero si te quedas con eso, no tengas ninguna duda de que tendrás todo lo bueno de ella.


Si te quedas con eso tendrás a una mujer que te quiere y que te demuestra que te quiere, que cuando estés en un momento difícil te sonreirá haciéndote ver que está orgullosa de ti, tendrás a una chica única, imposible de encontrar, de las que, literalmente, ya no quedan.

Alguien que no se aprovechará de tus debilidades, que no te dará golpes bajos, a la que podrás contarle cualquier secreto que morirá con ella.

Porque aparte de ser tu novia querrá ser tu amiga.


Para finalizar te diré si me lo permites unos cuantos consejos que yo aprendí con el tiempo: ahora que se acerca la Navidad sal con ella a ver las luces, y no te desesperes si se para en cualquier escaparate (en todos los escaparates) un cuarto de hora. Lo hará. Sonríele cuando lo haga, porque adora eso, y si le impides hacerlo se sentirá triste, aunque no te lo diga.

Si veis pasar a un animal abandonado dile algo al respecto, su corazón en ese momento estará rompiéndose en mil pedazos. Haz algo por ayudarlo, y si no puedes, dile cualquier frase alentadora, hazla sentir un poco mejor. En su sonrisa agradecida tendrás pagadas tus palabras.

No la creas las primeras ciento cincuenta veces que te diga que no le pasa nada. Bésala justo cuando más enfadada esté: el riesgo de que te mande a paseo y te pregunte qué diablos haces está ahí, pero generalmente amansarás a la fiera y acabará en la más dulce de sus sonrisas.

Regálale cualquier cosa que tenga luz, cómprale golosinas hasta que le duela la barriga y cuidado con decirle lo guapa que es la actriz de la película que estéis viendo. No la regañes demasiado si llega (porque llegará) treinta minutos más tarde de la hora acordada a la cita, y no te molestes en quedar más tarde para la siguiente, porque hará exactamente lo mismo.

Y quiérela. Quiérela mucho.

Quiérela como no hayas querido a nadie en tu vida.

Entre tú y yo, si crees que tiene demasiadas complicaciones o dudas de que puedas hacer frente a todas estas cosas desde ya, ni siquiera lo intentes. Habla con ella, como dos personas adultas, estoy seguro que lo entenderá.

Pero si empiezas no acabes nunca.

Ella es la mejor chica que he conocido en mi vida.


Si alguna vez -que te va a ocurrir- te encuentras cansado, te sientes mal, o crees que es injusto algo, mírala al llegar la noche mientras se duerme suspirando tranquila en tu pecho.

...A mí con eso me pagaba todo.


En fin, disculpa si te ha parecido muy largo o me he metido en lo que no me llaman.

Mucha suerte. Y ojalá seáis felices.

Por última vez: tienes el tesoro más grande que jamás hayas imaginado entre tus manos, así que cuídala.


Es… es única.

Y que eso, de verdad, que por mí no debes preocuparte.

Ella es pasado.

Yo ya no la quiero.